Ella sonreía
y al filo de la noche era orquídea.
Sostenme mientras bailo -me decía-
y mis manos empecinadas en desvestirla.
Ella gemía
y un aroma a lirios todo lo invadía.
Fusiónate a mi centro -me decía-
y espasmódicos placeres la retorcían.
Ella dormía
y las alondras le silbaban nanas vespertinas.
Te quiero más que a mi vida -le decía-
y ella, en sueños, lo repetía.
Ella lucía
del arco de mi brazo asida.
Hay armonía en nuestros pasos -me decía-
y una radiante ternura nos envolvía.
Ella... cuando era mía:
Plasma que mi alma suspendía.
-¿Eres feliz?-, me decía
y de tan feliz que era, casi fallecía.
y al filo de la noche era orquídea.
Sostenme mientras bailo -me decía-
y mis manos empecinadas en desvestirla.
Ella gemía
y un aroma a lirios todo lo invadía.
Fusiónate a mi centro -me decía-
y espasmódicos placeres la retorcían.
Ella dormía
y las alondras le silbaban nanas vespertinas.
Te quiero más que a mi vida -le decía-
y ella, en sueños, lo repetía.
Ella lucía
del arco de mi brazo asida.
Hay armonía en nuestros pasos -me decía-
y una radiante ternura nos envolvía.
Ella... cuando era mía:
Plasma que mi alma suspendía.
-¿Eres feliz?-, me decía
y de tan feliz que era, casi fallecía.
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