7 de noviembre de 2010

Octavio Paz (Olvido)

Cierra los ojos y a oscuras piérdete
bajo el follaje rojo de tus párpados.
Húndete en esas espirales
del sonido que zumba y cae
y suena allí, remoto,
hacia el sitio del tímpano,
como una catarata ensordecida.

Hunde tu ser a oscuras,
anégate la piel,
y más, en tus entrañas;
Que te deslumbre y ciegue
el hueso, lívida centella,
y entre simas y golfos de tiniebla
abra su azul penacho al fuego fatuo.

En esa sombra líquida del sueño
moja tu desnudez;
Abandona tu forma, espuma
que no sabe quién dejó en la orilla;
Piérdete en ti, infinita,
en tu infinito ser,
ser que se pierde en otro mar:
Olvídate y olvídame.

En ese olvido sin edad ni fondo,
labios, besos, amor, todo renace:
Las estrellas son hijas de la noche.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario