Tengo triste la boca. El cuerpo. Todo.
Nada cambia en la tierra sin embargo.
El lodo amarillento siempre es lodo
y el camino más largo es el más largo.
Duele mucho encontrarse uno tan triste
y que nada comparta la tristeza.
Parece que la voz no nos existe
para escupir todo esto que nos pesa.
Uno mira la tierra y le parece
que se ha vuelto estropajo de agonía.
Que todo, hasta la vida, palidece.
Sin embargo uno sabe que no existe
sino lo que ha existido día con día.
Y entonces es más triste el estar triste.
11 de enero de 2012
Debravo, Jorge (Tengo triste la boca)
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario